La sensación de su cuerpo apretado contra el mío, la manera en que sus manos se movían con confianza y precisión, era un recordatorio constante de que estaba en buena compañía. La conexión eléctrica entre nosotros se manifestaba en cada movimiento, cada toque, cada susurro. Mi novio sabía exactamente lo que yo necesitaba, y se deshacía en hacerme sentir completo. La pasión ardiendo en sus ojos mientras nos movíamos al ritmo de nuestro deseo, era un reflejo exacto de la llama que crecía dentro de mí. En ese instante, todo lo demás se desvaneció, y solo quedamos nosotros dos, sum



