La casa está en silencio, solo nos queda el sofá y la noche. Tu mano se encuentra en la mía, fría y suave. Me miras con esos ojos que me derretirán siempre. Nuestros cuerpos se tocan, sin necesidad de palabras. La distancia entre nosotros se reduce con cada respiración. Un leve movimiento y nuestras piernas se entrelazan, como si fuéramos una sola cosa. La calidez del abrazo nos envuelve, en un momento que solo es nuestro.

