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Se puso de rodillas y se la trago hasta el fondo

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Era una noche calurosa de verano y el aire estaba cargado de expectación. Nos encontrábamos en un club oscuro y ruidoso, rodeados de cuerpos sudorosos y sonrisas provocativas. De repente, él se arrodilló frente a mí, sus ojos brillando con deseo. Se acercó lentamente, su respiración agitada, y me tomó con una mano firme. Con un movimiento suave pero determinado, se la trago hasta el fondo, dejándome sin aliento. Sentí un estallido de placer y liberación, como si todo el mundo se hubiera detenido en ese instante. Sus labios se movían con lentitud, y yo me dejé llevar por la sensaci

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