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Todo fue inesperado un calentón

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Era un día cualquiera en el barrio, pero todo cambió cuando me crucé con él en la esquina. Un calentón de pelo negro y ojos verdes que me miró de arriba a abajo y sonrió. Me sentí arder de la cabeza a los pies. Me acerqué a él y le dije algo de la nada, algo que no quería decir pero que salió de mi boca antes de que pudiera detenerme. Él se rió y me invitó a unirme a él en su coche. Subí y me senté a su lado, sintiendo su calor y su olor a desodorante y sudor. Todo fue inesperado, pero en ese momento, no quería que cambiara.

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