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Se quedó a dormir en el sofá y mira que paso

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La noche se desliza sobre la habitación como un lujurioso abrazo. Él se queda a dormir en el sofá, su cuerpo estirado y relajado, pero mi mirada no puede evitar recorrer cada curva de su piel. La luna ilumina su rostro, resaltando las líneas de su frente y la suavidad de sus labios. Un susurro en mi interior me pide que me acerque a él, que sienta el calor de su cuerpo cerca del mío. Pero no puedo moverme, paralizado por la atracción que siento hacia él. La noche se vuelve más intensa, y mi deseo se vuelve incontrolable.

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