Mi novio siempre ha sido un hombre de gustos claros y sin complejos. Cuando le pides que se la coman, no se queda pensando. Sabe exactamente qué quiere y cómo quiere que lo hagan. Lo veo cuando se mira en el espejo, la satisfacción en su rostro mientras se prepara para la noche. Su cuerpo se estira y se abandona, listo para ser explorado y descubierto. La emoción en sus ojos es palpable, un deseo intenso que no puede ser contenido. Es un momento de vulnerabilidad y confianza, un vínculo que nos une en la pasión y el deseo.


