Recuerdo la noche que conocí a mi novio, un cubano apuesto con una sonrisa que me dejó sin aliento. Él y su amigo negro, un tipo atlético con un cuerpo de escultura, me ofrecieron una invitación irresistible: «Ven a la fiesta, vamos a petarte el culo». La tentación era demasiado grande, así que acepté. En la habitación, el ambiente era caluroso y sensual, el cubano y su amigo negro me miraban con una intensidad que me hacía sentir vivo. El cubano me acariciaba el trasero mientras su amigo negro me lamía el cuello, sentí que mi cuerpo se estaba derritiendo. Fue un momento de conexi?


