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Reparando la cocina la cosa se puso caliente

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Mientras sujetaba el destornillador, mi mirada se cruzó con la de él. La luz del atardecer iluminaba su torso desnudo, dejando al descubierto el vello oscuro que cubría su pecho. Me sentí atraído por la forma en que su sudor perlaba su piel, como si el calor de la cocina se hubiera convertido en un calor que me consumía por dentro. Con cada movimiento del destornillador, mi respiración se aceleraba, y mi mirada no podía apartarse de la forma en que su muslo se movía bajo la camisa de cuadros. La cocina parecía haberse convertido en un lugar privado, donde solo existíamos nosotros do

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