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El joven subió a la furgoneta por dinerito

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En la calle oscura, la furgoneta parpadeaba con luces suaves, un reclamo silencioso para aquellos que buscaron aventuras furtivas. El joven subió con una sonrisa traviesa, atraído por la promesa de un encuentro clandestino. La brisa nocturna acariciaba sus mejillas mientras se acurrucaba en el asiento, esperando el roce de una mano anónima. La furgoneta se puso en marcha, un ronroneo suave que anunciaba el comienzo de una noche sin fronteras.

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