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Joven sumiso con ganas de comer polla

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Esa mirada que me lanza cuando dice que quiere comer mi polla, es como un sutil recordatorio de lo que realmente lo excita. Sus ojos se clavan en mi miembro, y un ligero jadeo se escucha en su respiración, es un claro indicio de la excitación que lo consume. Su sumisión es evidente en cada gesto, cada palabra, cada mirada que me lanza. La ansiedad por satisfacer mi deseo es palpable, y su deseo de ser dominado y satisfecho es auténtico. Estoy seguro de que esta noche va a ser un auténtico festín de placer.

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