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Doble penetración anal al joven pasivo

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La habitación estaba llena de tensión, el aire vibraba con la expectativa. Él, el joven pasivo, se encontraba sobre la cama, con las piernas abiertas y los ojos cerrados, invocando la confianza que sentía en ellos. El olor a lubricante y sudor se mezclaba con la excitación en el ambiente. Dos manos, firmes y cálidas, lo acariciaban, preparándolo para el que estaba por llegar. Una mano se movía con suavidad, masajeando su ano, mientras que la otra lo penetraba con suavidad. La mezcla de dolor y placer se reflejaba en su rostro, un rictus de disfrute y entrega. La doble penetración anal

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