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Me quede una noche en su casa y paso

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Me quedo una noche en su casa y paso. La cama es cómoda, pero mi mente no para pensando en la forma en que me miró esta mañana, en la forma en que sus dedos rozaron los míos. Me levanto y camino hacia el baño, intentando despejar mi cabeza. Al abrir la ducha, me sorprende el calor del agua y la suavidad del jabón que está allí. Me imagino a él detrás de mí, su respiración cálida en mi cuello. Me enjuago y me visto, intentando no pensar en lo que podría pasar esta noche. Pero cuando salgo de la habitación, lo veo allí, sonriendo, y sé que ya no puedo seguir fingiendo.

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