Saltar al contenido

El culo de Víctor no podía pasar hambre

  • por

 

Víctor se giró hacia mí, sus ojos brillando con una mezcla de deseo y determinación. Su voz era suave, pero su tono dejaba claro que no estaba dispuesto a aceptar un no por respuesta. «Quiero que me toques», susurró, sus labios rozando mi oreja. Su culo, firmemente apretado en mis manos, me hizo sentir un deseo intenso. «El culo de Víctor no podía pasar hambre», pensé, sabiendo que iba a satisfacerlo a él y a mí mismo.

Compartir en: