Recuerdo cada detalle de aquella noche, el tacto de sus manos en mi piel, la mirada profunda en mis ojos. Juan se acercó a mí, su aliento cálido en mi cuello, y nuestros labios se encontraron en un beso apasionado. La pasión ardió entre nosotros, nuestras caricias y abrazos se volvieron más intensos, hasta que finalmente nos unimos, nuestro cuerpo entrelazado en una unión perfecta. Fue como si el universo se hubiera detenido, solo para darnos ese instante precioso, aquel primer amanecer juntos.

