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El día me folle a mi cuñado en el hotel

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Recuerdo el día que me folle a mi cuñado en el hotel como si fuera ayer. La cama de la suite estaba cubierta de seda blanca y olía a incienso. Él se arrodilló delante de mí, con los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta. Mis manos le aferraron los hombros, y con un giro brusco lo hice girar hacia mí. Sus ojos se abrieron de golpe y me miraron con una mezcla de miedo y deseo. Me lo tragué de un solo golpe.

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