Me quedo quieto, observándolo a través de la multitud, su risa contagiosa y su sonrisa irresistible. Ese chico me gusta, quiero saber más de él. La adrenalina late en mi pecho mientras me muevo hacia él, nuestra mirada se cruza y por un momento, todo se detiene. Su ojo derecho se inclina ligeramente hacia abajo, una leve señal de que ha notado mi interés. Me siento atraído por su confianza, su seguridad en sí mismo. Quiero sentir su piel contra la mía, quiero saber cómo es cuando se ríe de verdad.



