Me senté en el sofá, con mi novio sentado a mi lado, y de repente me miró con una sonrisa traviesa en el rostro. «¿Sabes qué sería mejor para nosotros?», me dijo, mientras su mano comenzó a deslizarse por mi pierna. «Dos dentro del culo», susurró, sus ojos brillando con anticipación. Mi corazón comenzó a latir con fuerza, sentí un calor intenso en mis entrañas. «¿Estás listo para eso?», me preguntó, su voz baja y seductora. Asentí con la cabeza, mi respuesta silenciosa pero clara.



