Recuerdo ese verano cuando el calor parecía no tener fin. Estábamos buscando un lugar para escapar del sol y encontramos los trasteros del parking. Era un lugar prohibido, oscuro y húmedo, pero atractivo en su propia oscuridad. Él se movió hacia mí con una mirada intensa, su cuerpo se acercó al mío y sin mediar palabra, nuestras bocas se encontraron en un beso apasionado. La emoción se apoderó de nosotros y nos quedamos allí, perdidos en el calor del momento, mientras nuestros cuerpos se unían en un gesto de pasión y deseo.
