Era como si pudiera sentir sus ojos sobre mí, recorriendo cada centímetro de mi cuerpo desnudo. Me sentí un poco incómodo, pero también un poco excitado. No podía evitar pensar en lo que podría estar pasando por su mente en ese momento.
Me estaba frotando suavemente mi polla, sintiendo la sensación de mi mano sobre la piel sensible. Era un gesto automático, pero también un recordatorio de que estaba allí, esperando. Esperando a que él se decidiera a unirse a mí.
De repente, escuché el sonido de la puerta que se abría. Me volví hacia él, viendo cómo se acercaba con una sonrisa en su rostro. Me sentí un poco nervioso, pero también un poco emocionado.
Se detuvo en la entrada de la habitación, mirándome con una mirada intensa. Pude ver la atracción que sentía por mí en sus ojos, y me sentí atraído hacia él con la misma intensidad.
Me estaba observando desde la habitación, y yo estaba dispuesto a mostrarle todo lo que tenía para ofrecer.
Me acerqué a él, sintiendo el calor de su cuerpo cuando se tocamos. Me besó con pasión, y yo respondí con igual intensidad. Nuestros labios se movían al unísono, como si estuviéramos bailando al ritmo de nuestro deseo.
En ese momento, solo había un objetivo en mente: conectar nuestros cuerpos y sentir el intenso placer que sabíamos que nos esperaba.
Me quitó la ropa con rapidez, dejándome desnudo y vulnerable ante él. Me miró con una sonrisa, como si estuviera viendo a un hombre que nunca había visto antes. Y en ese momento, me sentí como si fuera ese hombre.
Me estaba observando desde la habitación, y yo estaba listo para mostrarme a él. Listo para dejar que él me conociera en la intimidad más profunda.



