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Así se traga el semen

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Recuerdo la primera vez que me tragué el semen de mi amante. Era una noche de verano, y estábamos en mi cama, rodeados de las sombras de la habitación.

Él había estado en posición superior, moviéndose con una suavidad que me hacía sentir como si estuviera volando.

De repente, me pidió que me tumbara boca abajo y me penetrara desde atrás. Sentí su verga gruesa y firme entrando en mí, y supe que iba a ser un placer intenso.

Me tragué su semen sin pensar, sintiendo cómo se expandía en mi interior y me dejaba sin aliento.

Él me besó la espalda y me dijo que era el más atractivo del mundo, y en ese momento, sentí que era cierto.

La atracción irresistible entre nosotros era palpable, y cada movimiento me llevaba más cerca del clímax.

El sexo seguro era algo que habíamos discutido antes, y estábamos ambos comprometidos a usar lubricación y protección.

La experiencia fue liberadora y satisfactoria, y nos dejó con una conexión física profunda.

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